Explora el más recóndito de los lugares de mi cuerpo.

Impregna mi sangre con tu esencia.

Hunde tus manos en mis carnes

deseo abandonarme sin restricciones.

 

La atmósfera envuelta de gemidos

doy rienda suelta a mis pasiones.

 

Me rindo a tus caricias,

me entrego a tu cuerpo sin condiciones.

 

Riégame con tu fluido mis venas que se

nutren insaciables, y siembra en ellas la

más absoluta de las verdades.

 

A.G.