El mar está triste,

ve sin remedio derramar

lágrimas saladas de mis ojos,

sin poder hacer nada para consolarme.

 

Solo ha bastado una llamada

y sin explicación coherente todo acabó

en la ciudad de las ilusiones muertas.

 

Desolada, triste mirada ausente la mía

no doy crédito a tan grave noticia

en un instante se esfumó un sin fin

de sentimientos encontrados,

las pasiones vivas,

los ‘te quiero’ de corazón

y los sueños no realizados.

 

Poso la mirada en ti

y me abrazas con tus olas

para hacerme solamente tuya.