Capítulo 2

 

Ella una mujer que aunque no era muy alta tenía virtudes y cualidades que saltaban a la vista, guapa por dentro y por fuera, morena de ojos verdes de espíritu libre, valiente, no había reto que no pudiera ver la parte buena y aprender de la experiencia. Por su manera de ser había sufrido demasiado para creer en el amor, era lista, inteligente y sabía que no había nada que no tuviera un principio y un fin con lo cual estaba escarmentada de tanta mentira por parte de algunos hombres. Jamás se hubiera imaginado que sentiría algo así en toda su vida. Ya que había sufrido tanto, tanto, se había cerrado al amor. Por su trabajo viajaba por el mundo sin compromiso alguno, conocía gente muy agradable, la hacían feliz en algunos momentos y aspectos de la vida y aunque despedía por cada poro de su piel sensibilidad, su corazón solo se lo había entregado a su marido a nadie más, había sido solo de su propiedad hasta ahora. Sí. Hasta ahora su marido era él único. No entendía porque de aquella sensación en su estomago que llegaba a cortarle la respiración. Era feliz, la felicidad se notaba el brillo de sus ojos. Y sin embargo estaba nerviosa, inquieta, como si algo fuera a pasar. Eran imaginaciones de ella por temor a sentirse tan feliz, se dijo. Un día en el mes de agosto, sonó el teléfono, nunca se hubiera imaginado la noticia tan terrible que le iban a dar.

 

Continuará