Dejó su pelo suelto y voló al compás del  viento.

Se puso su lencería fina, su vestido nuevo

y carmín en los labios,

se miró al espejo y supo que esa era ella misma.

Se quito la careta de mujer amargada, triste, y dejó

de hacerse la victima, se negó a seguir por más tiempo lamiendo  sus propias heridas.

 

Se encaminó a la calle con paso firme decidida a beberse la vida.

Atrás quedaron los fantasmas, los miedos, las falsas palabras, los anhelos comedidos las tristezas y las melancolías.

 

Estaba radiante, feliz, guapa, y segura de sí misma, en mucho tiempo no se había permitido sentirse así, ¡todo eso quedó atrás!, se decía

y se dispuso a entregarse sin medidas a todo lo que le ofreciera la vida,  sin reproches del último minuto sin tabúes ni  mentiras.

Había decidido darse esa oportunidad,,,,,,,,,,

de sentirse  viva, de comerse la vida……….

 

Ana