Necesito tener el alma viva

como una fiera indomada.

Agasajar tu hombría sin hospedaje,

dominada y mansa por este deseo.

No quiero controlar esta fiebre,

que me excita provocando

descontrol en mi cordura.

Que tu simiente inunden mis sentidos,

latidos acelerados que persisten en mis sienes.
Ana Giner

©