Quise darte todo un mundo de cariño,

llenar tu corazón de alegrías y esperanzas,

entregarte la vida y la juventud de mi cuerpo,

que bebieras a sorbos el néctar de mis besos.

Quise compartir mis experiencias en tu cama,

sanar las heridas de tu alma,

que formases parte de las letras de mis versos.

Quise tantas cosas, no me di cuenta que..

tú no querías mi mundo,

ni te importaban mis besos,

tampoco que yo llenara tú corazón desierto.

Pisoteaste mis alegrías,

destruiste sin piedad la ilusión que te entregaba.

Escondido tras tu apariencia

del deseo engañaste a mi cuerpo,

más nunca comprendí tú resentimiento.

Ahora desde la paz de mi alma,

sé y así lo he decidido, que tú,

 nunca más compondrás

las figuras de mis versos.