Herida grave que me dejas

al marcharte de mi lado,

muerte anunciada y no

comprendida de este gran amor.

 

No tengas remordimientos,

así es el juego del amor, caprichoso

y egoísta, algunas veces pendenciero

y casi siempre traidor.

 

Aunque tardará en curarse esta herida

no voy as permitir que nadie me cambie

por esta vil y engañosa traición.

 

Lloraré en los brazos de la vida,

y como siempre ocurre en estos casos

volveré a creer en el amor.

 

Poema inédito De Ana Giner.