Tuve una invitación en el colegio donde asiste a las clases mí niña Lorena, hija de Yoli. Allí viví algo maravilloso. Pude compartir el tiempo de los niños con esta adulta que tanto añora y adora la niñez. El rato que estuve con ellos me preguntaban, evidentemente cosas de niños como mí edad, si tenía hijos, si me gustaba escribir, desde cuando escribía etc. la emoción más grande fue cuando  Lorena recitó un poema que terminaron todos y al unísono. No lloré por que no procedía dejarme llevar por mis emociones, aunque no reprimí alguna lagrimita que espero que nadie se diera cuenta. Están llenos de alegría,  felicidad, inocencia y a la vez son tan inteligentes…. me llenaron de amor y felicidad para el resto del día.

Me preguntáis que tal por Úbeda. Bueno, deciros que en Úbeda me siento como en casa. Su cálido abrazo como ciudad y el calor de la gente que me quiere lo siento en cada pliegue de mí piel, mi amiga Yoli se encarga muy bien de ello. La presentación un éxito de sentimientos, emociones. ¿Cómo enumerar a toda la gente que allí presente me espera ofreciéndome todo su cariño? No tendría suficiente espacio para tal hecho aunque si en mí corazón. Es un orgullo sentir tanto cariño, ver el deseo de leer mis libros y lo más importante el ofrecimiento de corazón que me brindan nada más verme en Úbeda.

Fue una noche de sorpresas para todos. A mi me tenía preparada la sorpresa de un poema recitado en audio de mi amigo Sevillano Aburojuan. Pero yo tenía otra para mí amiga Yolanda, su hija de 7 añitos iba a recitar conmigo y eso ella no lo esperaba, así que imaginaros lo que significó y lo emotivo fue para todos los presentes.  

Me quedo parca de palabras para expresar la felicidad, la dicha y el honor que siento por recibir tantas muestras de cariño. Decir que una parte de mi ser se siente Ubetense.

 

Ana Giner