Mis labios rozan por

tú frondoso pubis

y tú mirada encendida.

 

Tus manos acercándose

a mis pechos,

que de contento,

están firmes por el deseo.

 

No pierdas de vista

mi jardín que prominente

te invita al deseo.

 

Apresúrate y

adéntrate en él,

que mis piernas

se entreabren,

para que lo riegues

con tú savia.

A.G.

Poema erótico e inédito de mí próximo libro.