Esta segunda parte, es corta, aunque no menos intensa.

 

Me arreglé para la ocasión y llegamos a la Universidad Miguel Hernández, que por cierto es preciosa, de estructura moderna.

En la puerta había gente esperando, lo cual me alegró mucho.

Yo llevaba dos ramos de rosas, uno para Mati la secretaría del Rectorado de la umh y otro para Antonia Baeza, así como rosas para entramárselas a los que adquirieran el libro.

Siempre lo hago así, es mi sello de gratitud, hacia los asistentes.

En el aula donde se iba a hacer la presentación estaban dando una clase.

Tuvimos que esperar un poquito a que finalizara, para mí sorpresa hubieron personas de la clase que con expectación y entusiasmo se quedaron al evento.

Transcurrió el evento maravillosamente bien, ameno y distendido como siempre.

Yo al principio me freno, pero cuando cojo carrerilla, ocurre todo lo contrarío, no puedo parar, puesto que me hacen sentir a gusto, las preguntas muy buenas por parte de todos, las cuales respondí con agrado y sin tabúes.

Habían un gripo reducido de personas que tenían frbromialgia y fatiga crónica, las cuales escuchaban expectantes a mi explicación de cómo lo vivo yo y que hago para no morirme ante tanto dolor y seguir día a día con la vida.

Nos adentramos en una espiral entre preguntas y respuestas que hizo que entre las personas asistentes hubiera una unión y atmósfera perfecta.

Fotos y más fotos, que yo todavía no tengo.

Ni idea de quien era aquel hombre que me hacía tantas fotos, luego me dijeron quien era.  

José Segorb, estuvo espectacular presentando mi libro.

Y Antonia y Mati maravillosas, no es en vano mi cariño hacía ellos son sabedores de tal cariño,

porque me conocen muy bien, y saben que si no lo sintiera de corazón no lo diría.

Termino el evento como todo había sido planeado, de allí nos fuimos a un restaurante a cenar y pasarlo bien todos.

Luego unas copitas en los pafetos que por cierto me encantan, son una pasada, viendo a personas, saludando, en resumidas cuentas un evento con mucho cariño y por supuesto dándome en la medida de mis posibilidades a los demás. Así finalizo un día entre risas, y agradecimientos, que lo tendré en mi memoria mientras viva.

Ana G.

 

Continuará

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