img89/95/rosarojamh0.png

 

 

Te siento tan dentro mí,

que sin yo querer,

vuelven los recuerdos,

revivo como en una película,

aquellos momentos.

  

Tú me cobijabas entre sabanas

de seda cubiertas de pétalos

rociados de pasión.

 

Cuerpos que no parecían nuestros

llenos de caricias, y  labios

ensangrentados que pedían  

más besos desgarrados de amor.

 

Y un placer que ascendía hasta lo más

alto del firmamento,

una descomedida entrega casi irreal

se adueñaba de nuestras almas,

poseyéndonos como bestias en celo.

 

Te siento, sí,

te siento en lo más profundo

de mí, descubierta mí sentencia

de tener que vivir día a día

recordando como una condena

sin permisos ni tregua,

porque tú en realidad,

no existes.

 

Ana

©