img214/4089/20070222162825renacerpq1.png

 
 

No iba a escribir nada sobre este tema, puesto que ya está zanjado mentalmente para mí y también hasta dentro de dos años. Y digo dos años porque es el plazo para volver a hacer todo el proceso del que he estado esperando cuatro años de mí vida. Cuatro años de sufrimiento de espera, de mal vivir con la incertidumbre de iba a ser de mí vida. Sin poder trabajar ni sin percibir ninguna paga de baja por enfermedad.

Quiero pedir disculpas a todas y todos los afectados de esta devastadora y incapacitante enfermedad, porque no lo he podido conseguir, he hecho todo lo que he podido legalmente para sentar jurisprudencia, (precedente) llegando al supremo, pero no me ha sido posible. Siguen negando que esta enfermedad exista y por consiguiente a nosotros, los enfermos.

 

 

 Carta para el Supremo

 

 

Desde este humilde espacio quiero dar las gracias a los Magistrados del tribunal Supremo. Porque me han denegado la INVALIDEZ por incapacidad. Sí, las gracias porque gracias a la sentencia en firme, ya estoy curada, ya no tengo ni Fibromialgía ni Fatiga Crónica, ni ninguna enfermedad relacionada con esta enfermedad. Se me ha ido de un plumazo. Ya no tengo esas nauseas que parece que te va la vida con ellas ni esa falta de energía mortal que parece que vayas a morir. Ni me duelen los músculos, ni me duele nada de nada. No, ya no tengo nada de todo eso. Porque ellos así lo dicen. O sea que estoy curada. Igual los trastornos digestivos y gastroenteritis crónicos, no son nada acompañados del diagnostico que ya he explicado anteriormente, para una invalidez y debo ponerme a trabajar porque igual así me encuentro mejor no?

Es como decirme después de cuatro años de batalla con una sentencia de primera instancia que me da la razón que es todo es una mentira y no tengo nada de todo ello. Bueno es lo que han dicho sin más preámbulos.

Aunque ellos hayan dictado sentencia y con ella aparente que no tengo nada de todo eso, lamentablemente sí lo tengo no se me ha ido por arte de magia ¡Ojala! Pero ahora con otro dolor añadido, sí me duele el corazón de tristeza porque no hay humanidad ni justicia. ¿O si? tal vez estoy equivocada y me han hecho el favor de mí vida sin yo por el momento darme cuenta.

No se si llegados a este punto de mí vida prefiero cobrar una minusvalía o llegar a mí meta como escritora. Creo que lo segundo es mí camino en la vida y lo digo con la boca llena. Valgo mucho más que lo que iba a percibir y con ello quiero decir que no voy a permitir sentarme en un rincón a llorar ni lamer mis heridas causadas por el desamparo que hay en los temas judiciales.

No estoy curada, pero tengo la suficiente fuerza interior como para no sentir derrota, sino que me siento aliviada y libre por fin para decidir mí vida y quien me conozca sabe de lo que estoy hablando y porque lo digo. Acato con una fuerza interior extraordinaria su decisión.

Gracias Señores Jueces. Tengo que decirles que su sentencia no ha sido ni es ni será mí derrota.

Ana Giner