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El sistema no funciona. Estamos peor, no abanzamos.

Algo falla y hay que averiguar que es.

Cada vez hay más muertes de mujeres a manos de sus parejas.

Es una pesadilla y hay que despertar de ella. 

 

Mañana

Cierro los ojos, y tapo mis oídos, para no oír tus devastadores insultos,

cristales rotos, puertas que se abren y se cierran de golpe, gritos y más gritos,

y de repente, bofetones y palizas, marcan mi cara y mi cuerpo dulce e inocente,

mi moral por el suelo, mi hija aterrada, protegida por mí cuerpo,

llora desconsolada porque no sabe, no comprende.

Mis ojos morados por tus golpes, huesos magullados por tus frustraciones.

Y luego más tarde abrazos, lagrimas de arrepentimiento y mi aterrado y obligado perdón.

Quiero correr hasta que no quede camino por recorrer, donde no me puedas encontrar…

Pero no existe camino, y sigo aquí paralizada día a día por el agotamiento y

por el dolor que me proporcionan tus inseguridades,

por no saber a donde ir, ni a quien preguntar.

Y miro a mi hija.

Tengo que hacerlo, tengo que hacerlo, por ella, por mí.

Pero ese miedo aterrador se interpone y me dice que no debo.

Mañana, mañana lo pensaré, mañana te dejaré, seguro será mañana.

 

 Ana G.