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Permíteme

 

Permíteme que escriba mis versos

en el volcán de tu cuerpo.

 

Seguir buscando en mis noches vacías

el manantial ardiente de tu fuego.

 

Aun no queriendo,

resignada y a la vez

impaciente a la espera de tu tiempo.

 

Palabras que brotan de mis labios

retumbando las paredes,

cansados de tanta soledad.

 

¡Ven, desnúdate en mi lecho!

No pierdas más tiempo,

abracémonos tan fuerte,

que ni el diluvio quiera apagar

la llama de nuestro amor.

 

Esperaremos juntos

a que se cumpla nuestro designio.

 

Ya sea en esta vida u otra,

haremos que nuestra felicidad,

sea la más absoluta y eterna

de todos los tiempos.

 

A.G.