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Persecución

 

Salí como cada noche para coger el transporte que me llevaría a casa.

Me percate de que un hombre iba detrás de mí. La cabeza empezó a hacer de las suyas y estaba poniéndome de los nervios pensando toda clase de cosas. Al mismo tiempo que yo aceleraba el paso él también lo hacia. Giré sobre mí un poco desafiante y lo único que vi fue oscuridad, una oscuridad provocada por el apagón de las farolas de la calle.

Me detuve un momento encendí un cigarrillo con la esperanza de que él continuara andando y que todo quedara en un susto producto de mi miedo, pero no fue así, se paró él también.

Un sudor frío recorrió todo mi cuerpo, empezaron mis piernas a temblar y esa sensación me produjo asfixia. Hacia mucho tiempo atrás había tenido ataques de pánico y aquella sensación que sentía en aquel momento se parecía mucho.

Puse mi mano en el bolso para intentar a pesar de mi temblor sacar un spray protector de defensa personal cuando al girarme decidida para intimidarlo pronunció mí nombre como si él me conociera.

Quede inmóvil.

¿Quien eres?

¿Que quieres? – le pregunte.

.-Soy yo, no te asustes por favor.

Se acerco con paso firme hacia mi y antes de darme cuenta sus labios se posaron en los míos,

en aquel momento supe quien era.

 

A.G.