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No existe el tiempo

 

Los dos bebemos del mismo río el elixir de la seducción

que  desata en nuestros cuerpos esta loca obsesión,

los  árboles con sus ramas nos cobijan procurándonos calor.

Las aves se detienen para vernos, la naturaleza entera

quiere ser testigo de nuestra entrega y nuestra pasión,

extenúes contemplamos el horizonte y nos damos cuenta

de que no hay barreras ni fronteras, ni relojes del tiempo

que detenga tanto amor

 

A.G.