Gracias

 

 

 

Gracias amigo, porque siempre estuviste ahí,

por compartir tu tiempo conmigo,

por arroparme cuando tenía frío,

por darme  besos y abrazos cuanto más los necesitaba,

por secarme las lagrimas cuando lloraba por cualquier razón,

por ofrecerme tu vida si te la hubiera pedido,

por darme todo a cambio de nada.

Por ser mi amigo sin condiciones ni reproches,

por hacerme sentir la única en tu corazón y en tu alma,

por conseguir que creciera y me aceptara como soy.

Gracias

Muchas veces noto tu presencia amigo mío,

pero no tan intensa como hoy,

te fuiste sin hacer ruido, sin lamentos, discretamente, serenamente,

sin pedir explicaciones a la vida, con felicidad, y respeto, tal y como viviste,

la maldita enfermedad te la arrancó sin pedirte permiso,

y con ella, parte de mi corazón.

con la gratitud de la que poseías le ofreciste una sonrisa,

jamás te olvidaré, no me importa el tiempo que tardemos en vernos otra vez,

ni aunque pasen cien vidas, te reconoceré, me reconocerás.

Gracias amigo porque siempre estuviste ahí para mí,

Te quiero.

 

A.G.