Una historia como otras tantas

 

 

 

 

Elizabeth encontró un baúl en el desván, lo abrió y vio fotografías y un cuaderno donde escribía todo cuanto le venía a la mente, de eso ya hacia tantos años  que había olvidado ese baúl.

Observó la fotografía de él y le vino una sensación de tristeza que la hizo estremecer,

emocionada recordó la última vez que se vieron ……..

 

Elizabeth le llamó por teléfono, quedaron a comer y se lo dijo sin más rodeos no había otra forma de decir lo que venia tiempo callando.

_. Estoy embarazada.

Hubo por parte de él una sonrisa y una mirada de ilusión en su rostro.

Ella triste por la situación le pregunto porque de esa sonrisa, puesto que él ya tenía hijos.

La miró y le hizo saber que con ella no los tenía. Y quería tener una preciosa niña con ella, le volvió a recordar que la quería, que estaba enamorado de ella profundamente.

_. No dijo Elizabeth, no, yo no  quiero ni quiero depender de ningún hombre, y mucho menos por sentir ese vínculo por un hijo en común, él la miró con cara de incrédulo, pero no dijo nada.

Sabía como pensaba ella, lo independiente que era, cuanto amaba su libertad  y lo que él había significado  para ella en todo este tiempo.

Aunque él estaba casado y tenía hijos la amaba, quería irse con ella, vivir con ella, pero ella le fue sincera y nunca le permitió que se separara de su esposa, al principio no entendía el porque ella era así pero tal y como la iba conociendo se daba más cuenta de que ella pertenecía  al  mundo, no era mujer para encarcelarla ni mucho menos manipulable, ni tan siquiera por amor, la quería por encima de todas las cosas, pero la  respetó, siempre habían pactado desde el día en que se conocieron; no habrían ataduras ni falsas promesa ni situaciones que pudieran comprometer al otro. 

Sabía que era inútil  insistir; pero lo hizo, fue empeorar la situación.

_. Está bien dijo él, disculpa no tengo derecho a pedirte nada.

Elizabeth se levantó le dio un beso en la mejilla, con lagrimas en los ojos  y tal como vino se fue.

Pensativa anduvo por las calles de su ciudad no sabía donde iba ni que hacer,

tras mucho pensar y llorar, encontró la respuesta y muy a su pesar la llevó a cabo.

Fue la decisión más importante y dura que tuvo que tomar de toda su vida…..

 

A.G